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Vasanta, Sathya and Prema are part of the Irula Community living in the Protected Area Mudumalai Tiger Reserve, which can be found in the Nilgiris District of Tamil Nādu, India. The Moyar River flows through the reserve, with the water being shared between wildlife and local communities. Many streams and springs run through the dry deciduous forests that can be found in that area, however water issues have become increasingly common. In the past ten years, there have been changes in rainfall patterns affecting the forest ecosystem as well as the wellbeing and livelihoods of local communities.

“As we live so close to the forest, we can see the changes right away. These are the months of Butea Monosperma flowering. The flowers are also commonly called the flame of the forest because of its rich orange colour. One thing we have noticed is the colours of the flower are not the same. It seems dull and, in some trees, there is no flowering at all.”

People who have lived in the area for generations indicate that the dams built across the Moyar River have changed the water flow rate and the riverine ecosystem. At the time, these dams were seen as the solution to increase the water availability for the reserve, however due to poorly built constructions and limited involvement of the local community in the development process, these dams are rarely and inadequately used.

Now, with the negative impacts of the climate crisis, the community is increasingly facing altered weather patterns, such as unseasonal rains and drought. More and more, drinking water is less available, and community members are moving away from their traditional practices, including: altering cultural rituals that were usually conducted in surrounding water springs; as well as shifting farming activities towards wage labour or cash crops of floriculture and vegetables.

The Irula Community has raised this issue during their collective meetings with local government bodies and other concerned officials. Until now, the solution provided has been to dig borewells, which has helped in reducing the drinking water issue within the community, however people within the communities indicate that the water quality is poor. The local authorities are not providing local communities space to collectively develop a long-term solution to a problem which will increasingly get worse. There is a need to build the synergy to discuss with government bodies how to address this issue from a climate crisis perspective.

Together, Vasanta, Sathya and Prema are tirelessly working towards finding possible long-term solutions to the problems faced by the Irula Community along with other interested community members. Vasanta works on community media initiatives, increasingly covering climate related issues through the “Seemai Sudhi”, which has been important to build awareness: “I have experienced how people take information seriously when they see or hear it from a mass media than spoken to them in person.” Sathya and Prema, who previously worked as Barefoot Ecologists, are now engaged in climate education in local schools: “The sessions that we engage in help our children to become more aware about climate change and their surroundings. School children become a channel to convey climate related messages to their parents.” Across the work they do, they see the need to connect communities’ land rights, access to and care of the surrounding forest ecosystems and improved health facilities for women and children.

They have also learned about Analog Forestry through different trainings provided through the support of Keystone Foundation and the International Analog Forestry Network. In their area, two other persons, Bellu amma and Rajendran anna have set up Analog Forestry plots and they have seen the potential of these becoming models for the community to recover and learn about agro-ecological practices, restore water flows, access natural medicine and strengthen their relationship with the surrounding nature.

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Vasanta, Sathya y Prema forman parte de la comunidad Irula, que vive en la reserva de tigres de Mudumalai, una zona protegida del distrito de Nilgiris, en Tamil Nādu (India). El río Moyar atraviesa la reserva y el agua se reparte entre la fauna y las comunidades locales. Numerosos arroyos y manantiales atraviesan los bosques caducifolios secos de la zona, pero los problemas de agua son cada vez más frecuentes. En los últimos diez años se han producido cambios en los patrones de precipitaciones afectando al ecosistema forestal, así como al bienestar y los medios de subsistencia de las comunidades locales.

“Como vivimos tan cerca del bosque, podemos ver los cambios de inmediato. Estos son los meses de floración de la Butea Monosperma. A estas flores también se las llama comúnmente la llama del bosque por su intenso color naranja. Una cosa que hemos notado es que los colores de la flor no son iguales. Parece apagada y, en algunos árboles, ni siquiera hay floración”.

Las personas que han vivido en la zona durante generaciones indican que las represas construidas a lo largo del río Moyar han modificado el caudal de agua y el ecosistema fluvial. En su momento, estas presas se consideraron la solución para aumentar la disponibilidad de agua para la reserva, pero debido a su construcción deficiente y a la escasa participación de la comunidad local en el proceso de desarrollo, se utilizan poco y de forma inadecuada.

Ahora, con los efectos negativos de la crisis climática, la comunidad se enfrenta cada vez más a patrones meteorológicos alterados, como lluvias inestacionales y sequías. La disponibilidad de agua potable es cada vez menor y las y los miembros de la comunidad se están alejando de sus prácticas tradicionales, como: alterar sus rituales culturales que solían celebrarse en los manantiales circundantes y el cambio de las actividades agrícolas hacia el trabajo asalariado o los cultivos comerciales de floricultura y hortalizas.

La comunidad de Irula ha presentado este problema en sus reuniones colectivas con los gobiernos locales y otros funcionarios implicados. Hasta ahora, la solución ha consistido en excavar pozos de agua, lo que ha contribuido a reducir el problema del agua potable en la comunidad, pero las y los habitantes indican que la calidad del agua es mala. Las autoridades locales no están proporcionando a las comunidades locales el espacio necesario para desarrollar colectivamente una solución a largo plazo para un problema que empeorará cada vez más. Es necesario crear sinergias para debatir con los organismos gubernamentales cómo abordar este problema desde la perspectiva de la crisis climática.

Juntas, Vasanta, Sathya y Prema trabajan incansablemente para encontrar posibles soluciones a largo plazo a los problemas a los que se enfrenta la comunidad de Irula, junto con otras personas de la comunidad interesadas. Vasanta trabaja en iniciativas de medios de comunicación comunitarios, cubriendo cada vez más temas relacionados con el clima a través del “Seemai Sudhi”, que ha sido importante para crear conciencia: “He comprobado cómo la gente se toma más en serio la información cuando la ve o la oye en un medio de comunicación que cuando se la hablan en persona”. Sathya y Prema, que antes trabajaban como Barefoot Ecologists (Ecologistas Descalzas), se dedican ahora a la educación climática en las escuelas locales: “Las sesiones en las que participamos ayudan a las niñas y los niños a concientizarse sobre el cambio climático y su entorno. Ellas y ellos se convierten en un canal para transmitir a sus padres y madres mensajes relacionados con el clima”. En todo el trabajo que realizan, ven la necesidad de conectar los derechos a la tierra de las comunidades, el acceso y el cuidado de los ecosistemas forestales circundantes y la mejora de las instalaciones sanitarias para mujeres y niños.

También han aprendido sobre Forestería Análoga a través de diferentes capacitaciones impartidas con el apoyo de la Keystone Foundation y la Red Internacional de Forestería Análoga. En su zona, otras dos personas, Bellu amma y Rajendran anna, han establecido parcelas de Forestería Análoga y han visto el potencial de que se conviertan en modelos para que la comunidad recupere y aprenda prácticas agroecológicas, restaure los flujos de agua, acceda a la medicina natural y fortalezca su relación con la naturaleza.

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